El embarazo , esa etapa que algunas mujeres recordarán siempre con nostalgia y otras con verdadero horror, es un periodo de tiempo en el que básicamente vas asimilando que tu vida va a cambiar y va ser un cambio para toda la vida.
La percepción del mismo varía de una mujer a otra, sobretodo porque puede estar condicionado por la situación personal en la que una se encuentre. No es lo mismo un embarazo deseado que uno por sorpresa, no es lo mismo esperar la llegada de un bebe con una economía más o menos saneada que en el paro...
Para mí mi embarazo fue un cúmulo de alegrías y temores. Llevábamos meses intentándolo así que por supuesto era un bebe deseadísimo! La alegría que sentí en el momento que me confirmaron que iba a ser mamá es indescriptible y desde el minuto uno me preocupé de ese ser que estaba creciendo en mi.
Es increíble como las cosas mas cotidianas del día a día toman un cariz diferente.
Por ejemplo el coger el autobús para ir al trabajo. Antes daba igual un asiento que otro, ahora ya no. Cuando subía el autobús buscaba ese asiento en el que no se notaran los baches, que no me pudieran dar codazos etc!
Si llovía caminaba lo mas firme y lentamente posible para evitar un resbalón. Ya no comía todo aquello que me apeteciera en ese momento sino aquello que fuera bueno y sano para mí y para el bebé.
La verdad es que físicamente me encontré bastante bien. Tuve nauseas y ardores de estomago los primeros meses pero nada fuera de lo normal, y sueño muchísimo sueño pero vamos que podía seguir con mi vida igual que siempre.
Los problemas llegaron cuando estaba ya de casi 5 meses. Aun no sé como pudo ocurrir ni siquiera los médicos me lo supieron explicar, pero la realidad es que me había infectado de Toxoplasmosis.
Al no ser durante el primer trimestre , sabíamos que malformaciones físicas no iba a tener, pero si que podría desarrollar muchisimas enfermedades como Hidrocefalia, sordera, ceguera, problemas cerebrales...etc
Así que me sugirieron realizarme una amniocentesis con el peligro que esto conllevaba. Pues no es lo mismo un feto de 12 semanas que de 22. Es más grande, se mueve mucho etc.
Aquí empezó mi calvario, teníamos 2 opciones:
1) No hacerme la amnio y seguir igual y cuando naciera sabríamos si estaba o no infectada
2) Hacérmela ya y salir de dudas.
El problema real no era decidir si amnio si o amnio no, sino ¿qué haríamos si el resultado indicaba que mi nena estaba infectada...?
Aquí es cuando mi mundo se vino abajo pues mi marido me dejó muy claro que una niña así con problemas graves de salud ya desde el nacimiento no la quería, no era capaz de asumirlo!
Y yo por el contrario aun sabiendo que pudiera nacer mal era incapaz de deshacerme de ella. La notaba en mi interior. Cada vez que le hablaba o le cantaba ella me respondía con una patadita. Se que es muy difícil entenderlo por parte de alguien que lo vive desde fuera y mas si tenemos en cuenta que cada vez que mi marido me acariciaba la barriga para ver si notaba una patada mi hija se quedaba quieta. Y en cuanto quitaba la mano ella se movía ...
Así que si el resultado era malo y yo quería seguir adelante, el se apartaba y me dejaba sola. Lloramos muchisimo, nos enfadamos, discutíamos y siempre llegábamos al mismo punto!
El me quería muchisimo y quería ser padre, pero no de una niña con problemas tan graves...
Así que durante los 5 días que estuve haciendo reposo absoluto, cuando me quedaba sola, no hacia mas que llorar y rezar porque estuviera bien. Me aterrorizaba pensar que podía perder al hombre de mi vida, pero al mismo tiempo no podía ni quería renunciar a mi hija, fuera cual fuera su estado...
En esos momentos eché muchísimo de menos a mi familia, mi padre, mi hermana y sobretodo a mi madre...pero ellos estaban debatiéndose en otra lucha. Mi hermana llevaba meses ingresada en el hospital luchando con un cancer en la sangre y las cosas no iban bien. Mi hermana estaba sufriendo lo indecible y mis padres lo mismo al ver a su hija pequeña en ese estado,,,así que no podía echarles mas carga en sus espaldas, aunque ellos me conocen y sabían que estaba sufriendo y ellos mas al no poderse dividir ni poder hacer nada para aliviar el dolor de su hijas...
Afortunadamente, la infección solo la tenia yo y mi pequeña estaba bien. La medicacion había hecho de barrera y no había penetrado en el liquido amniótico! Sentí tanta paz en ese momento que no podía contener las lágrimas...
Sara nació perfecta. Le hicieron controles nada más nacer y varias pruebas hasta los 6 meses que fue cuando oficialmente nos dieron el alta y la confirmación que no había ningún resquicio de la toxoplasmosis en el cuerpo de Sara. Y mi hermana a los 3 meses de haber nacido su sobrina le dieron el alta y hasta el día de hoy parece que poco a poco va ganando la batalla.
Hoy en día a veces pienso ¿ como habría cambiado mi vida si la infección la hubiera contraído Sara? Entonces miro a mi familia, a mi marido y a mi hija y decido olvidar ese trance y disfrutar al máximo de la oportunidad que nos ha brindado la vida!!
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